Ni contigo ni sin ti

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Ni contigo ni sin ti y mira que es jodido tener las dos cosas a la vez. Incomprensible, incoherente, el ser humano está programado para acabar las relaciones y seguir queriendo más de ellas.

Recuerdo que cuando dejé de saber de ti ya no quise que volvieras, me acostumbré a estar soltera.

Aunque no sé si os habrá pasado eso de que cuando dejas ir a una persona hay algo dentro que no deja que se vaya del todo. No sé. Escomo un tira y afloja contigo mismo.

Por un lado deseas que sea feliz pero por otro no quieres que llegue ese punto y final definitivo.

No quiero estar contigo pero tampoco quiero que seas de nadie.

No quiero quererte pero no te aventures a eso de querer a otra que no sea yo…

Porque entonces no me invadirá la envidia pero sí se me revolverán las tripas. Algo habrá cambiado. Adiós a nuestra historia, a nuestro pasado.

De todo ello solo quedarán recuerdos, cenizas que no avivarán y una lista de sentimientos que guardaremos en el cajón hasta que mueran.

Si alguien llega para quedarse en el corazón de por quien lo sentiste todo es porque tú ya te has ido por completo o porque te han echado a patadas… y eso nos pasó a nosotros.

Somos egoístas. Ni contigo ni sin ti, ni conmigo ni sin mí.

Que te dejo pero que no me olvides nunca, que viajes de cama en cama pero quien ocupe tu cabeza lleve mi nombre….

Egoístas porque lo callamos todo aunque por dentro nos muramos de ganas por gritar. Porque cuando veas que esa otra persona ha rehecho su vida a veces piensas ¿y si hice bien? Las defensas se ponen en tu contra y se te remueve la vida.

Que ya no serás de él o de ella. Que ya no será de ti. Que hay otra boca que susurra su nombre, que ya no formas parte de su vida.

Ni contigo ni sin ti…maldita terapia de choque que puede terminar por rompernos en mil pedazos. Pero en lugar de hablarte para seguir dejando huella dejaré que sigas tu camino y que nunca dejes de merecerlo.

Y yo estaré aquí, también rehaciendo mi vida con quien se atreva. Hasta que deje de doler o por lo menos hasta que deje de resultar extraño verte reflejado en otros ojos que no sean los míos.

Qué egoístas somos cuando se trata de amor.

 

 

 

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