¿Me has olvidado?

Irene Jotadé: Seré directa. Quiero saber si me has olvidado y ya no hay recuerdos que te arropen cuando la vida cae en picado. Necesito que me digas si ya no navego por tu mente, si has dejado de quererme en un abrir y cerrar de corazón y no tienes intención de volver a aparecer.
¿Estás seguro? ¿Ya no te remuevo el amor? Que de las cenizas que quedan hay fénix con mis labios deseando acamparen tus sueños… Por mucho que quieras convencerte de que has pasado página…y has quemado el libro.

Valentina Romanetti: ¿Pero acaso te ha servido de algo? Mi novela favorita es una historia de amor, y créeme no sé en qué rincón de mi casa esta esa historia, pero recuerdo cómo me hizo sentir cuando la leía. Y lo mismo me pasa contigo. Por mucho que huyas de nosotros algo sigue formando un nosotros, porque ya no somos un par de desconocidos. Y me niego a mostrar indiferencia a mis sentimientos, porque al quemar el libro, avivas la llama.

Cía: Esa llama que sigue existiendo, aunque nos neguemos a ver las brasas, esa llama que nunca ha muerto porque sé que siempre me has recordado. Que todavía hay fotografías que no he quemado por miedo a olvidar tu rostro para siempre, por si algún día vuelves y ya no las tengo. Porque no quiero que seas pasajero, aunque en mi vida ya no estés, no quiero buscarte de nuevo si eso significa perderte después…

Cori García: ¿Sabes qué creo? Que encontrarnos no fue casualidad. Que no quiero que te conviertas en olvido, y me termines escribiendo cuando ya no me importes nada. Porque quiero ser contigo ese sueño idílico que sentimos despiertos.
Porque las mariposas durmientes dentro de mi, despiertan una vez cada doscientas oportunidades de enamorarse. Y ¿sabes qué? Despertaron contigo. Así que me niego a creer, que ese evento histórico fue creado para olvidarnos eternamente.

Rosalía Mira: Imaginé que tus labios eran los correctos, como si un ser superior los hubiese preparado específicamente para mí. Imaginé que tú y yo haríamos una pareja especial, de esas que el mundo envidia. Yo envidio calladamente tu mirada, imaginando poderte mirar con esa verdad que me otorgaban tus pupilas, las cuales escondían, la esperanza perdida de todo un planeta. Porque me he dado cuenta de que lo único que me faltó imaginar fue el final de imaginar momentos a tu lado.

Raquel Beck: Me pregunto qué estarás haciendo ahora mismo, pensando en qué cosas y callando qué palabras. Me pregunto si alguna vez has dejado un “te echo de menos” en la punta tus dedos porque no te has sentido lo suficientemente valiente como para hacerlo. O si te has girado nervioso al ver pasar a alguien pensando que quizás era yo.

Dime cuándo me has visto, que te diré si te he mirado. Dime qué recuerdas de mí y sabré si me has olvidado.

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